
Intentan que dejemos de sentir, yo intento que volvamos a hacerlo. Esa es la misión que me he adjudicado como artista, como poeta y como terrorista. A través del terror que puede causar un cuerpo no normativo, un acto sexual no normativo o una conducta sexual “depravada” en una sociedad mayoritariamente sujeta estrictamente a las normas, pretendo originar también una reacción en aquellxs que nos censuran, que nos tienen por enfermaxs, por delincuentes, por hijxs del mal. Pero principalmente mi trabajo está enfocado a lxs aliadxs potenciales, las personas que de algún modo SABEN que algo no cuadra pero que no saben por dónde empezar. Bien, quiero que empiecen FOLLANDO, es una buena forma de hacerlo, la que más les jode a lxs que intentan que ninguna oveja se salga del rebaño.
Bandadas de pajillerxs hipócritas andan por ahí gestionando nuestro deseo sexual, poniéndole fronteras moral y clínicamente insalvables y estableciendo la mecánica lícita con la que sí podemos excitarnos. De lo contrario, si no nos atenemos a sus patrones de lo que el sexo y la pornografía es o deja de ser, nos tipifican en listas de enfermedades mentales o nos convierten en elementos cuyas representatividad es nula o marginal...
Seguir leyendo >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>
